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Pacífico y Poderoso: Mi experiencia en protestas de “Black Lives Matter”

Las vidas negras importan. Eso es todo. Esa es la introducción. Debería tomarse por sentado, pero si algo nos han demostrado los sucesos de las últimas semanas, es que todavía hay personas que no entienden la historia y el significado detrás de esta frase.

Hay muchas concepciones erróneas en cuanto a las protestas que acompañan el movimiento, mayormente debido a las narrativas falsas que presentan los noticieros nacionales. Algunas de estas narrativas indican que lxs manifestantes son lxs que incitan la violencia contra la policía, y lo único que hacen es crear disturbios violentos. ¿Cuál es la mejor manera de deslegitimar estas narrativas? Ir a una protesta y verla con tus propios ojos.

En el transcurso de unos cuantos días, tuve la oportunidad de asistir a tres manifestaciones a escala local y a una protesta masiva de toda una ciudad. Primero, permítanme señalar que todas las manifestaciones a las cuales asistí fueron increíblemente pacíficas, contrario a lo que los medios están proyectando. Eso dicho, también debo añadir que solamente participé de estas protestas en un horario diurno. Aunque sí asistí a una manifestación en la ciudad de Nueva York, no rompí el toque de queda o presencié cómo se torna una manifestación luego de las 8 de la noche.

La primera protesta a la cual asistí fue en mi ciudad natal de Ramsey, New Jersey. Cabe mencionar que la población de Ramsey es aproximadamente 85% blanca y 15% étnica, mientras que la población negra solo compone un 0.5% del total de los habitantes, según informa el Census Reporter. Con eso en mente, la manifestación consistía mayormente de residentes blancos de Ramsey, con una que otra persona visiblemente étnica. Aunque fue emocionante ver tanta gente joven mostrando solidaridad en una ciudad tan pequeña (lo cual es lo que se supone que suceda en los pueblos más pequeños de todos modos), sí tuve mis reservas sobre la manera en que se llevó a cabo la protesta.

En la primera publicidad de la protesta que circuló en las redes sociales, lxs organizadorxs solicitaron a lxs manifestantes que se abstuvieran de llevar algún tipo de pancarta o propaganda anti-policía. Tomando en consideración que el movimiento “Black Lives Matter” surgió como resultado de brutalidad policial contra personas negras, esto me pareció una petición insensible e injusta.

Otro problema que tuve con la manifestación fue la falta de portavoces negrxs, lxs cuales pudieron haber sido sumamente reveladores para un pueblo que prospera a causa del privilegio blanco. En un pueblo que tiene poca exposición a la diversidad, es importante que lxs jóvenes adultos se aventuren a ir a protestas en distintas áreas, aunque sea solo en pueblos cercanos. Salirse de sus burbujas de privilegio y exponerse a protestas llenas de manifestantes de todos los trasfondos es una experiencia crucial, especialmente para gente joven que apenas comienza a aprender a ser aliadxs eficaces.

Esto me lleva a discutir mi próximo punto: mi experiencia en Hackensack, NJ. Cuando digo que la energía en esta protesta estuvo inmaculada, me refiero a que cada una de las personas allí presentes estaba consignando con todas sus fuerzas y marchando con cada onza de amor que tienen por el movimiento. Debieron haber sido alrededor de miles de manifestantes, todos de diversos trasfondos raciales. La muchedumbre consistía en su mayoría de jóvenes, lo cual me dio esperanza de que nuestra generación no está perdida a los prejuicios de antaño de aquellxs que nos preceden.

La manifestación comenzó en el Centro Judicial del Condado de Bergen donde lxs manifestantes se reunieron para consignar, arrodillarse y verbalizar sus experiencias como personas negras en Estados Unidos. Muchos de estos manifestantes gritaban a la multitud: “Estamos hartos de ser asesinados a manos de la policía” y que el cambio tenía que llegar ahora. Luego continuamos con nuestras consignas y comenzamos a marchar al ritmo de “No justicia, no paz” mientras los automóviles se detenían en medio de la carretera para permitirnos el paso. Algunos conductores incluso se bajaron de sus vehículos para consignar junto a nosotros o tocar sus bocinas en apoyo.

Hicimos una parada en el Departamento de la Policía de Hackensack donde estuvimos lo más cerca posible de la línea de oficiales, los miramos directo a los ojos y gritamos “no justicia, no paz, no más policía racista”. Yo y mis compañeros estábamos enojados (y con buena razón) mientras mostrábamos las pancartas que leían “Dejen de matarnos” o pidiendo recortes al presupuesto de la policía en sus propias caras. Seguimos con nuestra marcha hasta la cárcel del condado de Bergen donde coreamos: “Las vidas negras importan” mientras los presidiarios se acercaban a las ventanas y aparentaban aplaudir y aclamar. Policías permanecían distanciados pero listos para reaccionar si la situación se tornaba violenta, lo cual no sucedió.

Por último, pero no menos importante, mi experiencia manifestándome en Washington Square Park fue quizás la más pacífica de todas. Desde artistas a activistas negrxs, cada manifestante que se pronunciaba frente a la multitud tenía algo valioso y perspicaz que compartir. La muchedumbre aplaudió y coreó junto a cada manifestante que se expresaba, y frecuentemente se unía a otros grupos que justo terminaban de marchar.

En ningún momento me sentí en peligro en esta protesta, Sí, hubo grupos de policías estacionados por toda la ciudad monitoreando las manifestaciones, pero estaban vestidos con sus uniformes regulares y se veían tranquilos todo el tiempo. Nuevamente, no conozco cómo las circunstancias difieren una vez anochece y llega el toque de queda, pero mi experiencia me lleva a creer que la mayoría de las protestas en la Ciudad de Nueva York son bastante pacíficas. Eso sí, me molestó que ningún oficial utilizara una mascarilla mientras que cada uno de lxs manifestantes llevaba una puesta para ayudar a prevenir la propagación del Covid-19.

No obstante, la narrativa de que todxs lxs manifestantes del movimiento “Black Lives Matter” son ladrones e irruptores necesita terminar ya. Esa falacia hace que la gente se sienta demasiado nerviosa para protestar, e incentiva quienes están en contra del movimiento a intentar destruirlo. Por ejemplo, ¿por qué la manifestación de Newark, donde manifestantes espontáneamente comenzaron a bailar en forma de protesta, no se volvió viral? Eso tuvo que haber sido una de las protestas más pacíficas en toda el área tri-estatal y casi no tuvo cobertura de parte de los medios.

Al final del día, la mejor manera de saber qué sucede en una manifestación de “Black Lives Matter” es yendo a una tú mismo. No permitas que los medios te atemoricen de ir y tener una experiencia reveladora con personas con ideas similares que exigen un cambio social.

Necesitábamos este movimiento desde hace mucho tiempo, y la brutalidad policial solo desencadenó un problema más grande que se llevaba cociendo en Estados Unidos de América desde sus comienzos. Convierte ese coraje en acción y lucha por un mejor futuro, donde la injusticia racial se convertirá en algo que se quede en los libros de historia de una vez por todas. 

Traducido por Gabriela V. Hernández Fuentes

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Peaceful and Powerful: My experience at Black Lives Matter Protests

Black. Lives. Matter. That’s it. That’s the intro. It should be a given, but if the past few weeks have shown us anything, it’s that some people still don’t understand the history or significance behind it.

There have been a lot of misconceptions about the protests that accompany the movement, mainly due to national news stations spreading false narratives. Some of these narratives indicate that protestors are the ones to incite violence against the police and that all they do is riot. The best way to debunk these narratives? Go to a protest and see for yourself.

Over the course of a few days, I was able to attend three protests ranging from a local scale to a large city protest. Let me first emphasize that all of the protests I attended were incredibly peaceful, contrary to what the media has been portraying. That being said, let me also emphasize that I only attended these protests during the day. While I did attend a protest in New York City, I did not break curfew or have any firsthand experience of what protests look like after 8pm.

The first protest I attended was in my hometown of Ramsey, New Jersey. It’s worth mentioning that Ramsey has a population that is roughly 85% white and 15% people of color, with Black people making up only 0.5% of that population, according to Census Reporter. With that in mind, the entire protest consisted of mostly white Ramsey residents with a few POC in attendance. While it was exciting to see so many young people showing solidarity in a small town (which is what every small town should be doing anyway), I did have some issues with the way this protest was executed.

In the initial flyer that circulated social media, the organizers asked that protestors refrained from bringing any anti-police posters or propaganda. Considering that the BLM movement ignited as a result of police brutality against black people, this seemed like an insensitive and unfair request.

Another issue I had was with the lack of black speakers, which would have been very eye-opening for a town that thrives off of white privilege. In a town that has very little exposure to diversity, it is important for young adults to venture out to protests in diverse areas even if it is just a few towns over. Stepping outside of their privileged bubble and witnessing protests filled with people from all backgrounds is a crucial experience, especially for young people who are still learning how to be effective allies.

This brings me to discuss my next protest experience in Hackensack, NJ. When I say that the energy at this protest was immaculate, I mean every single person was chanting at the top of their lungs and marching with every ounce of love they had for the movement. There must have been a few thousand protestors in attendance all from different ethnic backgrounds. The crowd consisted of mostly young people which gave me hope that our generation is not lost to the old-fashioned prejudices of those who have preceded us.

The protest first started at the Bergen County Justice Center where people gathered to chant, kneel and speak out about their experiences being black in America. Many of these speakers shouted to the crowd that “we are done being killed by the hands of the police” and how change must happen now. We then continued our chants and started marching along to “no justice no peace” as cars stopped in the middle of the road to let us pass. Some people even got out of their cars to chant with us or honk in support.

We made a stop at the Hackensack Police Department where we got as close to the line of officers as we could, looked them dead in the eye, then started shouting “no justice no peace, no racist police.” My fellow protestors were angry (and rightfully so) as they waved their signs that read “stop killing us” or “defund the police” right in the officers’ faces. We continued our march to the Bergen County Jail where we chanted “Black Lives Matter” as inmates rushed to their windows and appeared to start cheering. Police officers stood off in the distance looking ready to act if anything got violent, which it never did.

Last but not least, my experience protesting at Washington Square Park was probably the most peaceful of them all. From black artists to black activists, each speaker that preached to the crowd had something valuable and insightful to share. The crowd clapped and chanted along with each speaker and frequently merged with other groups that had just finished marching.

I never once felt unsafe at this protest. Yes, there were groups of cops stationed all over the city monitoring the protests, but they were dressed in regular uniforms and looked at ease the whole time. Again, I don’t know how the circumstances would differ in an evening setting past curfew, but my experience leads me to believe that most NYC protests are quite peaceful. Although, it did bother me that not one officer was wearing a face mask, whereas every single protestor was wearing one to help prevent the spread of Covid-19.

Nonetheless, the narrative that all BLM protestors are thieves and rioters needs to be put to an end now. It makes people nervous to protest and gives those against the movement an incentive to tear it down. For instance, how come the Newark protest, where people literally broke out dancing as a form of protest, failed to go viral? That had to be one of the most peaceful protests in the tri-state area and it barely got any coverage.

At the end of the day, the best way to know what actually happens at a Black Lives Matter protest is to literally go and see for yourself. Don’t let the media scare you away from having an eye-opening experience with some like-minded people who demand social change.

This movement is long overdue, and police brutality was just the trigger to an even larger issue brewing since the founding of America. Turn that anger into action and fight for a better future, where racial injustice will become something that actually stays in the history books this time.