Categories
Essay Racismo

How do we learn to unlearn? Reclaiming “Bad Hair”

The first time that my mother took me to a friend’s beauty salon, I was merely there to get rollers on my hair and get it ironed, but eventually my friend’s mother persuaded her into getting me a treatment to permanently straighten my curls. “Just the root” she told my mother as she pointed at my kinky hair. That moment marked a long process in which I started to reject my hair entirely. Throughout the years, that “just a little on the root” became long hours at hair salons in order to fit in a society where curly hair was considered “bad hair”. I did about everything on my hair, from uncurling treatments to keratin, until finally my hair gave in and succumbed to these treatments.

I was done trying.

I got tired of maintaining my mistreated hair that no longer possessed curls just because it was considered “bad” or “unprofessional”. I took a dive into the unknown and I got a big chop. Essentially, a big chop is an almost immediate transition from a neglected hair state into having back your curls.

As a black woman with 3C type hair, this moment changed my life. Approximately two years passed, and my curly hair was healthier than ever and to this day (almost a decade after my big chop) there is nothing that I’ll allow that will damage my curls.

Puerto Rican culture has developed endless microaggressions towards folk who have curly hair. We have heard and received comments about our hair, or better yet, another subtle way of racism that on many occasions comes from someone who says that is not racist. These steeped expressions may vary from “is that your natural hair?” and proceed to touch it, to even saying that it’s unprofessional.

Because of the experiences that I’ve had towards my hair, I took the time to question how hair plays a role in racism and how these things relate to each other.  The problem of this relationship is that our society has tried to maintain certain beauty standards by creating a collective perspective that is presented in the media, including social media. This social norm is internalized and makes us believe that we need to have our hair uncurled or in a particular way in order to fit in.

The objective is to imitate European beauty standards by mistreating and changing the essence of the hair, resulting in a total rejection of textured hair to conform with Eurocentric beauty standards. In the same way, having a specific curl pattern can also lead to stereotypes and different types of discrimination that don’t always include afros. The effects of these impositions may lead to a poor representation of black and curly hair folks in the media, discrimination in the work field and a low self-esteem. 

The invisibility of curly hair in the media happens very often. My experiences around people touching my hair are directly caused by this lack of representation. From complimenting your hair or to even saying a subtle insult, people feel like they have the right to invade your space and even exoticize you. It is extremely relevant to have in mind that all these approaches can be dehumanizing to other people.

In this way, I have also dealt with these discriminatory experiences in the workplace just because of my curly hair. Situations where on several occasions your bosses, supervisors or future employers ask you to change your hair. Most of the time this has to do with the company’s image. However, that doesn’t take away that it’s still discriminatory. Also, existing in a society that aspires to European standards can lead to a low self-esteem towards people that don’t fully satisfy these standards. 

I admit that accepting my hair without any treatments and chemicals has been very challenging because I’ve had to unlearn a lot of social perspectives that I saw while growing up. I had to learn how to love my hair just the way it is and investigate on how to revive my curls. So, how do we learn to unlearn? How do we completely accept our natural hair? There is no simple answer for these questions. Everyone must do it in the way that they see fit, but where we can start is understanding and recognizing the extensions that racism has on our lives and the lives of others.

It’s a personal job that revolves around asking many questions to begin searching for the possible solutions. We should then start out by informing ourselves about the diverse beauty standards that exist because it’s hard to feel good about yourself when we long for beauty standards that are not really shown in the media.

For this reason, it’s important that these conversations take place on a daily basis, so that little by little we can dismantle this social perception that encompasses curly hair. As many people receive repercussions for just having curls, the act of just embracing their textured hair is a political and revolutionary stance against a Eurocentric society.  

Below is a list of beauty salons and Instagram pages dedicated to the empowerment of curly hair in Puerto Rico:

Categories
Essay Racismo

¿Cómo aprender a desaprender? Reclamando el “Pelo Malo”

Recuerdo como si fuera ayer la primera vez que mi madre me llevó a un salón de belleza domiciliario en la casa de una amiga. Ella tenía el pelo afro y la intención era hacerme rolos y después pasarme la plancha, pero eventualmente persuadió a mi madre a que me diera alisado. “Solo un poco en la raíz” le decía a mi madre, mientras apuntaba a mi pelo encaracola’o. Desde ese momento comenzó un proceso largo, exhaustivo y de rechazo hacía mi cabello. Al pasar los años ese “un poco de alisado en la raíz” se convirtió en largas horas invertidas en salones de belleza para encajar en una sociedad donde el pelo rizo o afro era “pelo malo.”

Me hice de todo, desde texturizadores, keratinas, alisados, “you name it”; hasta que finalmente mi pelo rizo cedió y no dio para más. Yo no di para más. Me cansé de intentar mantener mi cabello maltratado lacio solo porque se considerará “malo” o “poco profesional”. Me lancé hacía lo desconocido. Me hice algo conocido como el “big chop”. Básicamente, es una transición casi inmediata de pasar de un cabello maltratado a tener de vuelta tus rizos o tu afro. Como mujer negra que tiene un cabello rizo tipo 3C, ese momento me cambió la vida. Pasaron alrededor de dos años y mi pelo rizo estaba más saludable que nunca y hasta hoy día (ya para casi una década de hacerme el “big chop”) no hay nada que yo permita que dome mi melena. 

La cultura puertorriqueña ha desarrollado un sin número de microagresiones en contra de personas que llevan su pelo rizo. Hemos escuchado y quizás recibido comentarios acerca de nuestro cabello o, mejor dicho, una forma más sutil de racismo que en muchas ocasiones viene de alguien quien dice ser que no es racista. Estas expresiones impregnadas pueden variar desde “¿ese pelo es tuyo?” y proceder a tocar el pelo, hasta decir que es poco profesional. Por las experiencias que he tenido alrededor de estas expresiones, me di la tarea de cuestionarme cómo el pelo juega un rol en el racismo, ya que evidentemente se relacionan.

El problema y la clave de la relación que tiene el cabello crespo con el racismo es la siguiente, nuestra sociedad ha intentado mantener unos estándares de belleza a partir de la creación de un imaginario colectivo que se presenta en los medios de comunicación, incluyendo las redes sociales. Esta normatividad social queda internalizada y nos hace creer que necesitamos tener nuestro cabello lacio o de un modo en particular y si no, no encajamos.

La misma es a base de imitar lo europeo, dañando así y cambiando la esencia del cabello, resultando en un rechazo total del mismo para obedecer un canon de belleza eurocéntrico. Asimismo, sucede dentro de la amplia gama de pelos rizos, donde hay unos estereotipos de diferentes tipos de rizos que dejan a un lado los afros.  Los efectos de estas imposiciones pueden resultar en la poca representación negra y de personas con pelo rizo en los medios, discriminación laboral y una baja autoestima. 

La invisibilidad del cabello crespo en los medios pasa muy a menudo, tanto así que en muchas ocasiones personas ajenas han persistido en querer tocar mi cabello. De pasar a un halago o a veces un insulto indirecto, ya quieren invadir tu espacio y hasta exotizarte. Es pertinente tener presente todos estos tipos de acercamientos que pueden resultar en ser deshumanizantes para la otra persona. 

Asimismo, he pasado por experiencias discriminatorias en el ámbito laboral por el simple hecho de llevar mi pelo rizo. Yo, al igual que muchxs, hemos pasado por dichas situaciones donde se nos pide en ocasiones que llevemos el pelo de otra forma. Esto tiene que ver mucho con la imagen que proyecta esa compañía, organización u empresa. No obstante, no cabe la menor duda  de que es discriminatorio. Además, existir en una sociedad que aspira a estándares europeos puede llevar a personas que no cumplan con los mismos a tener una baja autoestima. 

Admito que al aceptar mi cabello sin tratamientos y químicos tuve que desaprender muchas perspectivas sociales que había aprendido desde pequeña. Tuve que amar mi cabello tal y cómo era e indagar aún más en como recuperar mis rizos y cuidar de ellos. Entonces, ¿cómo aprender a desaprender?, ¿cómo aceptar tu pelo tal cual? No hay una respuesta única para esto. Todxs lo tenemos que hacer de la forma que más nos sea más conveniente.

Por donde sí podemos empezar es conociendo y reconociendo las extensiones que tiene el racismo en nuestras vidas y en las vidas de otrxs individuxs. Es un trabajo personal que comprende muchas preguntas y la búsqueda de posibles soluciones a ellas.

Debemos comenzar por informarnos acerca de los diversos estándares de belleza que hay. Es difícil sentirse bien con unx mismx cuando anhelamos unos estándares de belleza que muy pocas veces son mostrados. Por tal razón, es pertinente que estas conversaciones se den en la cotidianidad para así poco a poco ir desmantelando la percepción social que se tiene acerca del cabello, ya que, para muchas personas, el llevarlo al natural implica una serie de repercusiones y el acto de hacerlo es una declaración política y revolucionaria ante una sociedad eurocentrista.

He aquí una lista de salones de bellezas y páginas de Instagram para el
empoderamiento del cabello rizo:

Categories
Racismo

Pacífico y Poderoso: Mi experiencia en protestas de “Black Lives Matter”

Las vidas negras importan. Eso es todo. Esa es la introducción. Debería tomarse por sentado, pero si algo nos han demostrado los sucesos de las últimas semanas, es que todavía hay personas que no entienden la historia y el significado detrás de esta frase.

Hay muchas concepciones erróneas en cuanto a las protestas que acompañan el movimiento, mayormente debido a las narrativas falsas que presentan los noticieros nacionales. Algunas de estas narrativas indican que lxs manifestantes son lxs que incitan la violencia contra la policía, y lo único que hacen es crear disturbios violentos. ¿Cuál es la mejor manera de deslegitimar estas narrativas? Ir a una protesta y verla con tus propios ojos.

En el transcurso de unos cuantos días, tuve la oportunidad de asistir a tres manifestaciones a escala local y a una protesta masiva de toda una ciudad. Primero, permítanme señalar que todas las manifestaciones a las cuales asistí fueron increíblemente pacíficas, contrario a lo que los medios están proyectando. Eso dicho, también debo añadir que solamente participé de estas protestas en un horario diurno. Aunque sí asistí a una manifestación en la ciudad de Nueva York, no rompí el toque de queda o presencié cómo se torna una manifestación luego de las 8 de la noche.

La primera protesta a la cual asistí fue en mi ciudad natal de Ramsey, New Jersey. Cabe mencionar que la población de Ramsey es aproximadamente 85% blanca y 15% étnica, mientras que la población negra solo compone un 0.5% del total de los habitantes, según informa el Census Reporter. Con eso en mente, la manifestación consistía mayormente de residentes blancos de Ramsey, con una que otra persona visiblemente étnica. Aunque fue emocionante ver tanta gente joven mostrando solidaridad en una ciudad tan pequeña (lo cual es lo que se supone que suceda en los pueblos más pequeños de todos modos), sí tuve mis reservas sobre la manera en que se llevó a cabo la protesta.

En la primera publicidad de la protesta que circuló en las redes sociales, lxs organizadorxs solicitaron a lxs manifestantes que se abstuvieran de llevar algún tipo de pancarta o propaganda anti-policía. Tomando en consideración que el movimiento “Black Lives Matter” surgió como resultado de brutalidad policial contra personas negras, esto me pareció una petición insensible e injusta.

Otro problema que tuve con la manifestación fue la falta de portavoces negrxs, lxs cuales pudieron haber sido sumamente reveladores para un pueblo que prospera a causa del privilegio blanco. En un pueblo que tiene poca exposición a la diversidad, es importante que lxs jóvenes adultos se aventuren a ir a protestas en distintas áreas, aunque sea solo en pueblos cercanos. Salirse de sus burbujas de privilegio y exponerse a protestas llenas de manifestantes de todos los trasfondos es una experiencia crucial, especialmente para gente joven que apenas comienza a aprender a ser aliadxs eficaces.

Esto me lleva a discutir mi próximo punto: mi experiencia en Hackensack, NJ. Cuando digo que la energía en esta protesta estuvo inmaculada, me refiero a que cada una de las personas allí presentes estaba consignando con todas sus fuerzas y marchando con cada onza de amor que tienen por el movimiento. Debieron haber sido alrededor de miles de manifestantes, todos de diversos trasfondos raciales. La muchedumbre consistía en su mayoría de jóvenes, lo cual me dio esperanza de que nuestra generación no está perdida a los prejuicios de antaño de aquellxs que nos preceden.

La manifestación comenzó en el Centro Judicial del Condado de Bergen donde lxs manifestantes se reunieron para consignar, arrodillarse y verbalizar sus experiencias como personas negras en Estados Unidos. Muchos de estos manifestantes gritaban a la multitud: “Estamos hartos de ser asesinados a manos de la policía” y que el cambio tenía que llegar ahora. Luego continuamos con nuestras consignas y comenzamos a marchar al ritmo de “No justicia, no paz” mientras los automóviles se detenían en medio de la carretera para permitirnos el paso. Algunos conductores incluso se bajaron de sus vehículos para consignar junto a nosotros o tocar sus bocinas en apoyo.

Hicimos una parada en el Departamento de la Policía de Hackensack donde estuvimos lo más cerca posible de la línea de oficiales, los miramos directo a los ojos y gritamos “no justicia, no paz, no más policía racista”. Yo y mis compañeros estábamos enojados (y con buena razón) mientras mostrábamos las pancartas que leían “Dejen de matarnos” o pidiendo recortes al presupuesto de la policía en sus propias caras. Seguimos con nuestra marcha hasta la cárcel del condado de Bergen donde coreamos: “Las vidas negras importan” mientras los presidiarios se acercaban a las ventanas y aparentaban aplaudir y aclamar. Policías permanecían distanciados pero listos para reaccionar si la situación se tornaba violenta, lo cual no sucedió.

Por último, pero no menos importante, mi experiencia manifestándome en Washington Square Park fue quizás la más pacífica de todas. Desde artistas a activistas negrxs, cada manifestante que se pronunciaba frente a la multitud tenía algo valioso y perspicaz que compartir. La muchedumbre aplaudió y coreó junto a cada manifestante que se expresaba, y frecuentemente se unía a otros grupos que justo terminaban de marchar.

En ningún momento me sentí en peligro en esta protesta, Sí, hubo grupos de policías estacionados por toda la ciudad monitoreando las manifestaciones, pero estaban vestidos con sus uniformes regulares y se veían tranquilos todo el tiempo. Nuevamente, no conozco cómo las circunstancias difieren una vez anochece y llega el toque de queda, pero mi experiencia me lleva a creer que la mayoría de las protestas en la Ciudad de Nueva York son bastante pacíficas. Eso sí, me molestó que ningún oficial utilizara una mascarilla mientras que cada uno de lxs manifestantes llevaba una puesta para ayudar a prevenir la propagación del Covid-19.

No obstante, la narrativa de que todxs lxs manifestantes del movimiento “Black Lives Matter” son ladrones e irruptores necesita terminar ya. Esa falacia hace que la gente se sienta demasiado nerviosa para protestar, e incentiva quienes están en contra del movimiento a intentar destruirlo. Por ejemplo, ¿por qué la manifestación de Newark, donde manifestantes espontáneamente comenzaron a bailar en forma de protesta, no se volvió viral? Eso tuvo que haber sido una de las protestas más pacíficas en toda el área tri-estatal y casi no tuvo cobertura de parte de los medios.

Al final del día, la mejor manera de saber qué sucede en una manifestación de “Black Lives Matter” es yendo a una tú mismo. No permitas que los medios te atemoricen de ir y tener una experiencia reveladora con personas con ideas similares que exigen un cambio social.

Necesitábamos este movimiento desde hace mucho tiempo, y la brutalidad policial solo desencadenó un problema más grande que se llevaba cociendo en Estados Unidos de América desde sus comienzos. Convierte ese coraje en acción y lucha por un mejor futuro, donde la injusticia racial se convertirá en algo que se quede en los libros de historia de una vez por todas. 

Traducido por Gabriela V. Hernández Fuentes

Categories
Racismo

Peaceful and Powerful: My experience at Black Lives Matter Protests

Black. Lives. Matter. That’s it. That’s the intro. It should be a given, but if the past few weeks have shown us anything, it’s that some people still don’t understand the history or significance behind it.

There have been a lot of misconceptions about the protests that accompany the movement, mainly due to national news stations spreading false narratives. Some of these narratives indicate that protestors are the ones to incite violence against the police and that all they do is riot. The best way to debunk these narratives? Go to a protest and see for yourself.

Over the course of a few days, I was able to attend three protests ranging from a local scale to a large city protest. Let me first emphasize that all of the protests I attended were incredibly peaceful, contrary to what the media has been portraying. That being said, let me also emphasize that I only attended these protests during the day. While I did attend a protest in New York City, I did not break curfew or have any firsthand experience of what protests look like after 8pm.

The first protest I attended was in my hometown of Ramsey, New Jersey. It’s worth mentioning that Ramsey has a population that is roughly 85% white and 15% people of color, with Black people making up only 0.5% of that population, according to Census Reporter. With that in mind, the entire protest consisted of mostly white Ramsey residents with a few POC in attendance. While it was exciting to see so many young people showing solidarity in a small town (which is what every small town should be doing anyway), I did have some issues with the way this protest was executed.

In the initial flyer that circulated social media, the organizers asked that protestors refrained from bringing any anti-police posters or propaganda. Considering that the BLM movement ignited as a result of police brutality against black people, this seemed like an insensitive and unfair request.

Another issue I had was with the lack of black speakers, which would have been very eye-opening for a town that thrives off of white privilege. In a town that has very little exposure to diversity, it is important for young adults to venture out to protests in diverse areas even if it is just a few towns over. Stepping outside of their privileged bubble and witnessing protests filled with people from all backgrounds is a crucial experience, especially for young people who are still learning how to be effective allies.

This brings me to discuss my next protest experience in Hackensack, NJ. When I say that the energy at this protest was immaculate, I mean every single person was chanting at the top of their lungs and marching with every ounce of love they had for the movement. There must have been a few thousand protestors in attendance all from different ethnic backgrounds. The crowd consisted of mostly young people which gave me hope that our generation is not lost to the old-fashioned prejudices of those who have preceded us.

The protest first started at the Bergen County Justice Center where people gathered to chant, kneel and speak out about their experiences being black in America. Many of these speakers shouted to the crowd that “we are done being killed by the hands of the police” and how change must happen now. We then continued our chants and started marching along to “no justice no peace” as cars stopped in the middle of the road to let us pass. Some people even got out of their cars to chant with us or honk in support.

We made a stop at the Hackensack Police Department where we got as close to the line of officers as we could, looked them dead in the eye, then started shouting “no justice no peace, no racist police.” My fellow protestors were angry (and rightfully so) as they waved their signs that read “stop killing us” or “defund the police” right in the officers’ faces. We continued our march to the Bergen County Jail where we chanted “Black Lives Matter” as inmates rushed to their windows and appeared to start cheering. Police officers stood off in the distance looking ready to act if anything got violent, which it never did.

Last but not least, my experience protesting at Washington Square Park was probably the most peaceful of them all. From black artists to black activists, each speaker that preached to the crowd had something valuable and insightful to share. The crowd clapped and chanted along with each speaker and frequently merged with other groups that had just finished marching.

I never once felt unsafe at this protest. Yes, there were groups of cops stationed all over the city monitoring the protests, but they were dressed in regular uniforms and looked at ease the whole time. Again, I don’t know how the circumstances would differ in an evening setting past curfew, but my experience leads me to believe that most NYC protests are quite peaceful. Although, it did bother me that not one officer was wearing a face mask, whereas every single protestor was wearing one to help prevent the spread of Covid-19.

Nonetheless, the narrative that all BLM protestors are thieves and rioters needs to be put to an end now. It makes people nervous to protest and gives those against the movement an incentive to tear it down. For instance, how come the Newark protest, where people literally broke out dancing as a form of protest, failed to go viral? That had to be one of the most peaceful protests in the tri-state area and it barely got any coverage.

At the end of the day, the best way to know what actually happens at a Black Lives Matter protest is to literally go and see for yourself. Don’t let the media scare you away from having an eye-opening experience with some like-minded people who demand social change.

This movement is long overdue, and police brutality was just the trigger to an even larger issue brewing since the founding of America. Turn that anger into action and fight for a better future, where racial injustice will become something that actually stays in the history books this time.

Categories
Racismo Resources

Steps to take to be a good ally: during #BlackLivesMatter and Always

The death of George Floyd was a brutal and jarring reminder of the deeply rooted systemic racism within our country’s law enforcement. It has never been a secret that Black Americans face the highest rates of policing and subsequent police brutality. A study done in 2019 on the Columbus, Ohio police department found that, “while Black people make up 28 percent of the city’s population, about half of the use-of-force incidents by city police were against Black residents.”

National Academy of Sciences found through an August 2019 study that, “based on police-shooting databases found that between 2013 and 2018, Black men were about 2.5 times more likely than white men to be killed by police, and that Black men have a 1-in-1,000 chance of dying at the hands of police.” The statistics which prove the realities of systemic racism within our system are endless, as has been the oppression of Black Americans since the nation’s inception. It is time that everyone, especially white people and non-black POC, stand up against a system that oppresses its people and make it heard that Black Lives Matter. 

As allies, it is our job to listen to and follow Black leadership; share resources and amplify the voices of the Black community; speak out and have difficult conversations with non-black people in our lives, and most importantly, educate ourselves on the truth and history of systemic racism and unlearn our own internal biases. You can do this by donating to bail funds and organizations run by those within the Black community; signing and sharing petitions; joining peaceful protests; writing to local officials to demand justice, and engaging in books and media created by Black artists to educate yourself on their experiences.

Even then there is still so much more left to be done, but if we start here, real change may begin to seem possible. 

As there is an abundance of opportunities to help, it is difficult to know where to start. Here is a compiled list of resources to help you learn and educate others, and begin the work that should have been done hundreds of years ago.

Donate:

Sign Petitions:

Contact Officials:

Read:

Vote:

Categories
Racismo Resources

Pasos que seguir para ser un buen aliado: durante #BlackLivesMatter y para siempre

La muerte de George Floyd fue un recordatorio fatal del cuán profundo el racismo sistémico corre en nuestro sistema judicial. Nunca ha sido un secreto que los Afroamericanos sufren de tarifas más altas de vigilancia y brutalidad policíaca. Un estudio hecho en 2019 sobre la policía en Columbus, Ohio descubrió que, “mientras que las personas Negrxs solo componen el 28 por ciento de la población en la ciudad, la mitad de los incidentes en donde los policías utilizan un exceso de fuerza era contra los residentes Negrxs.” 

La Academia Nacional de las Ciencias descubrió en un estudio realizado en Agosto del 2019 que, “basado en datos sobre incidentes que conlleva policías disparando entre los años 2013 al 2018, los hombres Negros eran 2.5 veces más probable que hombres blancos en ser asesinados por la policía, y que los hombres Negros tenían una probabilidad de 1 en 1,000 de morir a manos de la policía.” Estas estadísticas demuestran que las realidades de un racismo sistémico en nuestro sistema judicial  son interminables, como así ha sido la opresión de Afroamericanos desde el comienzo de nuestro nación. Es tiempo que todxs, especialmente la gente blanca y los POC no-negrxs, luchen contra un sistema que solo oprime a su gente, y hacer escuchar que las Vidas Negras Importan. 

Como aliadxs, nuestro trabajo es escuchar y seguir al liderazgo Negro; compartir recursos y amplificar las voces de la comunidad Negra; defender y tener conversaciones difíciles con las personas no-negras en nuestras vidas; y sobre todo, educarnos sobre la verdadera historia del racismo sistémico y desaprender el prejuicio internalizado. Para cumplir con esto puedes donar a fondos de fianza y a organizaciones que sean dirigidas por personas en la comunidad Negra; firmar y compartir las peticiones; formar parte de protestas pacíficas; escribiendole a tus funcionarios locales para exigir justicia, y consumiendo libros y los medios creados por artistas Negrxs para educarnos sobre sus experiencias. 

Aun así, queda mucho que hacer; pero si empezamos aquí, un verdadero cambio empezará a parecer posible. 

Como hay tantas oportunidades para ayudar, es difícil saber por donde empezar. Aquí les dejo una lista de recursos para educarse y educar a otros, para así empezar el trabajo que se debía haber hecho hace cientos de años atrás. 

Dona:

Firmar Peticiones:

Ponerse en Contacto con Funcionarios:

Lee:

Vota:

Traducido por Mercedes S. Viera